Herrera
Herripe Auzo Elkartea
Desde hace décadas, el Ayuntamiento de Donostia considera a Herrera por su interesante punto de conexión viaria que le permite iniciar desde ahí todo tipo de enlaces hacia otro punto. Pero Donostia no es el único. Ahí tenemos a la Diputación Foral de Gipuzkoa que sigue la misma fórmula, el Gobierno Vasco e incluso, en su día, el Gobierno nacional. En ningún caso ha supuesto una ventaja para Herrera, como no sea unos brochazos superficiales. Ahí tenemos los huecos de la variante, la subida de cota en José Elosegi, en su último tramo hacia Escalerillas y Buenavista, que ha alejado de forma definitiva el acceso de vehículos a todas las casas, porque ETS defendió que no tenía presupuesto suficiente para soterrar el Topo y se limitó a cubrir la vía. Entonces se nos dijo que salvar la conexión del río Txingurri, ahora colector, era muy difícil, y lo hemos podido aceptar hasta ver cómo se han acercado sin miedo, pero con más dinero, a La Concha, sin modificar la cota de calles y aceras. No hablemos tampoco de las balsas de agua en la carretera, motivadas por el magnífico diseño y remate de ETS. No queremos dar la idea de la eterna queja, pero es evidente que casi ninguna de las obras que se han hecho en Herrera ha tenido algún beneficio para el propio vecindario. Todo lo que se ha hecho ha sido con otros objetivos. Alguien se acordará de la conexión de Herrera/Gomistegi/Trintxerpe, pero conviene reconocer que ese territorio es ahora, y sin discusión, Pasaia.
Esta introducción nos sirve como precedente para situarnos frente a la realidad que actualmente vivimos.
Nuestras preocupaciones siguen; de hecho, se incrementan. Además de la zona industrial de Txingurri, de la sustitución de casas unifamiliares aquí y allá por edificios de varios pisos cuyas construcciones llegan hasta la linde de su terreno, sin prever alguna zona verde, algún árbol, sin ninguna mejora en las conexiones de ese solar con las casas de alrededor, sin mejoras en las canalizaciones que en Herrera soportan tantas conexiones que, si levantáramos el asfaltado de la plaza como si de una capa de musgo se tratara, comprenderíamos por qué tenemos tantas ratas.
Actualmente tenemos la vista dirigida al Paseo de Herrera, solar de Otis y otros, y al apeadero de RENFE/Adif. El ascensor que da servicio al Paseo de Herrera, hacia el apeadero y hacia la calle, no funciona desde hace año y medio. Hemos estado décadas pidiendo desde el vecindario un ascensor porque solo las escaleras eran, y son, la conexión entre José Elosegi y el Paseo de Herrera. Tenemos que tener en cuenta que no existe una acera que rodee los dos lados del talud de RENFE, por lo que todo el mundo ha utilizado siempre las escaleras. Cuando Adif inició las obras del nuevo apeadero, quedó establecido, aunque, por lo visto, no firmado, que el ascensor que da servicio a la dirección Zumárraga tenía que tener este doble objetivo. En ese caso, el Ayuntamiento se comprometía al mantenimiento de este ascensor. Por cierto, y como curiosidad, diremos que es de la marca OTIS. Cuando terminó la garantía, simplemente nadie vino a repararlo. Y así seguimos. Las personas en sillas de ruedas, con cochecitos de niños o con dificultad de acceso por escaleras tenemos que hacer un largo rodeo: Paseo de Herrera - ascensor al P.º Txingurri - Plaza de San Luis - acceso al ascensor de la plaza - Avda. José Elosegi. O tomar el 13 en el Paseo de Herrera y bajarse en la siguiente parada (Herrera-Herrera) de José Elosegi - Topo.
Estamos realmente preocupados con la situación del área de la Cantera de Jolastokieta (Herrera). Por un lado, tenemos una ocupación degradante de varias personas, a las que en los últimos años se les ha ido añadiendo más gente procedente de los desalojos que Donostia ha llevado a cabo en otras partes de su territorio (ahí tenemos los últimos en Manteo, Martutene, etc.), sin darles opciones seguras y permanentes hasta no tener otra solución. Sabemos que no es fácil, pero cuando a las personas se les trata como a bestias, nunca podremos obtener una respuesta mejor. Salvando las distancias, Altza, en todo su territorio, es un ejemplo de pluralidad; pero a las personas que llegan a un lugar buscando un porvenir y dispuestas a trabajar habrá que ofrecerles algo más que abandono a su suerte, indiferencia y excusas de unas instituciones que solo dan migajas con el argumento de “no tenemos más, no es nuestra competencia”, cuando en otras áreas de ocio, deporte de élite y turismo de calidad presumen de liderazgo ante el mundo. No hace falta ningún liderazgo: hace falta honestidad y respeto hacia el vulnerable.
En estos días están viniendo unos camiones a Otis con trabajadores para recoger las basuras. Limpiarán y desinfectarán. A ellos, a esos trabajadores que se van a encontrar con la miseria, nuestro reconocimiento. Pero solo a ellos, no a los que llegan tarde y mal. Y esa limpieza, además de ser un derecho, no es la solución para la zona, es verdad, pero tampoco lo va a ser, como piensan algunos, la solución al conflicto. Hay distintas fases que quedan pendientes.
Y a los políticos que parece que se mueven algo ahora, sobre todo al alcalde de la ciudad, les diremos que somos muy conscientes de que tienen ustedes mucha prisa, a partir de ahora, para tirar los edificios, incluido el de Oxigraf, a pesar del “consejo” -porque no es otra cosa- del Gobierno Vasco, para que se recupere por su interés en la protección de inmuebles industriales. Y van a hacer las casas que sumen 400 o 500 pisos (les da lo mismo), con la zona verde que por ley corresponde a Herrera, en Erregenea (Igeldo), porque en la Cantera no cabe, como si en Altza no hubiera posibilidad de invertir en zonas verdes. Y terminarán, porque ya lo hicieron antes en parte, con Ermita Bidea y la convertirán en un pasadizo entre paredes. Y no harán ningún acceso a José Elosegi, al Topo, a Lurraldebus (Pasaia, Irún, Hondarribia, aeropuerto, Errenteria, etc.).
Por eso, el alcalde y su Ayuntamiento de Donostia tienen que hablar con la ciudadanía; tienen la obligación de llegar a acuerdos y compromisos, no pueden seguir comunicándonos decisiones ya tomadas. No es lo mismo consensuar que obedecer. Nunca ha sido buena idea imponerse, ni a corto ni a largo plazo.
Nos gustaría llegar a ser ese barrio con el reconocimiento, desde las instituciones, de una identidad más que probada y con un territorio más que evidente, para conseguir una vida tranquila y con las dificultades inherentes a nuestra situación y a nuestra personalidad. Y queremos que Altza ayude a conseguir el bienestar que toda la ciudad necesita, pero nunca con el papel de trastienda, sino con el desarrollo que los tiempos y la deriva de esta sociedad van fijando, bajo la misma mirada de quienes son administradores de nuestro bienestar y de nuestro dinero. Cada zona tendrá que tener su propio desarrollo, pero partiendo de la igualdad, no de intereses ajenos no compartidos.
2026 - HERRERA (ALTZA)






