La casa del puerto en Escalerillas y la relación del puerto de Pasaia con la ciudadanía del entorno
Jon Serrano
Todos los movimientos vecinales del entorno y la de los propios residentes han sido inútiles, Aún sin tener respuesta al recurso interpuesto por los vecinos y a que aún hay vecinos en la casa, el puerto ya ha colocado una caseta de vigilancia, con guardas y han empezado a dejar en la explanada de entrada a la casa, material de obra. Sin ningún respeto y desde la prepotencia de alguien que parece sabe lo suficiente, o cree saber, para anticiparse a la decisión de los juzgados. La actitud de la Junta del Puerto de Pasaia y la falta de apoyo del Ayuntamiento de Pasaia, no admiten dudas.
Todo el largo proceso ha sido duro, suavizado en cierta medida por el apoyo popular pero los interesados no han recibido más que desprecio e indiferencia de una institución pública como la de la Junta del Puerto de Pasaia, que siempre había sido cercana y dialogante, hasta estos últimos tiempos. La gente del puerto se ha sentido protegida por la red portuaria pero ya se ve que eso también se ha acabado. Hoy en día hablar así parece fuera de contexto y tenemos que aguantar que estos desmanes vayan argumentados bajo el estandarte del progreso y del bien común.
Aunque es indudable que el recinto portuario no es específicamente residencial, los puertos siempre han apoyado la construcción de viviendas en convivencia con la vida y la actividad del propio puerto. Lo que nadie había podido pensar es que esta relación, aceptada, promovida y consensuada, acabaría por la vía que ha marcado la junta del Puerto, entre olvidos, engaños argumentos de fuerza mayor y, finalmente, decisiones unilaterales como esta última.
La convivencia puerto/entorno residencial ha pasado de ejemplar a todo lo contrario, sin poder demostrar que los objetivos de mejora de la producción y desarrollo económico lo justifiquen porque suenan a vacío y sus argumentos se diluyen en si mismos salvo si se ven desde el ángulo de las grandes y hambrientas empresas que quieren que el dinero público dé cobertura a sus necesidades.
Se nos habla de tirar esta casa pero no dicen nada de los almacenes colindantes ni de la convivencia que pretenden entre servicios residenciales de mayores, tráfico de camiones y trenes, dia y noche.
Los vecinos que quedan aún se irán porque no pueden hacer otra cosa y se arreglaran como puedan pero eso a la Junta del Puerto no le importa nada y mientras favorece el bien común cediendo el uso de terrenos a la Diputación para hacer una residencia de mayores, y por lo tanto recoger las flores y aplausos de diputación y ayuntamiento, que no han movido un dedo por ayudar a sus vecinos portuarios.






