Hace 50 años que se puso en marcha la Asociación de Jubilados “Aitonak” (Santa Bárbara)
Antxon Alfaro
El próximo 9 de octubre se cumplirán 50 años de la puesta en marcha de la Asociación de Jubilados “Aitonak”, situada en el barrio de Santa Bárbara de Altza. Actualmente, esta asociación es conocida como Asociación de Jubilados y Jubiladas “Jose M. Varona”.
Con motivo de este aniversario, se han organizado diversas actividades que comenzaron el pasado mes de julio y finalizarán el 31 de octubre con la proyección de un vídeo conmemorativo, seguida de una queimada amenizada con trikitixa.
Aunque la inauguración oficial tuvo lugar en 1976, para conocer los orígenes de “Aitonak” tenemos que remontarnos un par de años atrás, hasta la puesta en marcha de la Asociación de Propietarios y Vecinos del barrio de Altza. Según consta en el libro de actas, donado por Mertxe Fernández a la Colección Local de Altza, el 30 de noviembre de 1974 se presentó oficialmente la Junta Directiva, formada por 24 miembros elegidos, como representantes de los distintos barrios, el 4 de junio de ese mismo año. En esta Junta figuraba Félix Iranzo Expósito como representante de Santa Bárbara.
Queriendo dar mayor dinamismo a la asociación, se fueron creando diferentes comisiones. Así, en la asamblea general celebrada el 27 de marzo de 1975 se constituyó la comisión de “Jubilados y pensionistas”, presidida por Félix Iranzo. El objetivo de esta comisión era, en palabras de su presidente, estudiar “la problemática de los jubilados y pensionistas” y dar respuesta a “las situaciones de marginación social y olvido en que se encontraban los “viejos”". Entre otras tareas, la comisión realizó durante el año y medio siguiente numerosas y “laboriosas gestiones” para buscar un local y poner en marcha la asociación.
Una vez conseguido un local en el barrio de Santa Bárbara, situado en uno de los bajos que durante años habían sido utilizados como escuelas de párvulos, comenzaron los trabajos para prepararlo y equiparlo. Se constituyó entonces una Junta Gestora que, según recoge Félix Iranzo en su libro Trece años de lucha contra la marginación (1976-1989), “sus integrantes fundadores fueron: presidente, Félix Iranzo; vicepresidente, José Manuel Varona; secretario, Juan Varona; tesorero, José Ayestarán; y vocales, Braulio Bicandi, Trinidad Pérez, Raquel García, Francisco Bravo, Francisco Castejón, Luis Sáez y Mauricio Astinza. Posteriormente debe resaltarse la colaboración prestada al Hogar por Julián Bidegain, Satur Ariztegi, Abdon Macías y Eusebio Cirilo “Simón”".
Resulta significativa la presencia en esta lista de militantes y simpatizantes de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (O.R.T.). En aquella época, este grupo político tuvo una importante presencia en la zona y también participó en diferentes asociaciones y movimientos sociales que fueron surgiendo en Altza tras la muerte de Franco.
Una vez superadas las numerosas dificultades, el 9 de octubre de 1976, “con la presencia de las autoridades municipales, se procedió a la bendición del Hogar por el párroco don Roberto Mendiguren.” De esta manera quedó inaugurado el Club de Jubilados “Aitonak”.
Como recuerda Félix en su libro, “el club inició su actividad sin fondo económico alguno y teniendo que hacer frente a las deudas contraídas por el obligado equipamiento: mesas, sillas, cafetera, frigorífico, etc.”. Poco a poco, a través de rifas y colaboraciones de los comercios de la zona, y del incremento de socios, se fueron cubriendo las necesidades de la nueva asociación. En este proceso, fue necesaria la colaboración de numerosas personas, señalando Félix especialmente la ayuda de los jóvenes del club “Gazte-Leku”, situado en la misma calle, así como la de los socios y socias Luis Sáez, Trinidad Pérez y Mauricio Astinza.
Durante los años siguientes, la asociación continuó creciendo y el local se fue quedando cada vez más pequeño para responder a las nuevas necesidades. En las reuniones mantenidas con el Ayuntamiento, al parecer se les prometió que, en el futuro, el caserío Tomasene sería convertido en el nuevo local de la asociación. Mientras tanto, se les cedería provisionalmente la primera planta del caserío Casares, que estaba siendo reconstruido y acondicionado como casa de cultura.
Sin embargo, como recogió la prensa de la época, en 1986, ante la inminente apertura de la Casa de Cultura Casares y la negativa a cederles la primera planta, tal y como se les había prometido, los miembros de la Asociación de Jubilados “Aitonak” se movilizaron para conseguir ese nuevo local. A pesar de las movilizaciones, las expectativas de contar con un nuevo espacio se fueron desvaneciendo y la asociación continuó hasta hoy en su local inicial de Santa Bárbara.
Para terminar este breve repaso a los comienzos de la Asociación de Jubilados “Aitonak”, reproducimos un texto escrito por Félix Iranzo en el Boletín Informativo de la Asociación de Propietarios y Vecinos de Altza, en septiembre de 1976, con motivo del anuncio de la apertura del Club de Jubilados “Aitonak”.
EL JUBILADO
AHI LO TENEIS ! unas veces solo, otras acompañado de quienes, como para él, la vida está llena de recuerdos y añoranzas, de luchas y de sacrificios, aquellos que hace 40 años eran buenos mozos llenos de ilusiones y esperanzas y que recibieron el impacto brutal del principio de una época interminable de penurias, estrecheces y sufrimientos, sin reconocerles nadie el derecho de quejarse ni de ser escuchados. No pedían nada, sabían que el pedir era inútil, no tenía repuesta ni significado para los que todo lo tenían.
Él lo dio todo porque la dura lucha por la supervivencia se lo exigió. Miradle, va adelante, despacio, el reuma y el desgaste físico le condicionan el andar, con su raída gabardina, su chapela; y sus gafas de gruesos cristales. Encorvado hacia la tierra, que es la única que no engaña. Este es el jubilado, el que sirve de pretexto para que otros proclamen atenciones y buenos propósitos en favor de él y que al final se traducen en eso, en palabras y nada más.
Siquiera sea para proporcionarte un lugar tranquilo y acogedor, donde en compañia de otros como tú, podáis contaros vuestras venturas y desventuras. EL CLUB DE JUBILADOS “AITONAK” te abre sus puertas para proporcionarte sin debérselo a nadie, algo de lo que esta inhumana sociedad te debe: un poco de tranquilidad y descanso de los trabajos y luchas de tu vida. F.I.






