La sidra en Altza (2): casa, lagar y manzanales
Iñigo Landa, Juan Carlos Echeveste
A partir de finales del siglo XV, la rentabilidad del negocio sidrero en Altza animó la inversión en manzanales y caserías con lagar donde producir la sidra. De este modo, el número de casas se multiplicó, pasando de 25 en el siglo XV a 64 en finales del XVI [1], dibujando un amplio paisaje salpicado de caserías con su vivienda, lagar y manzanales, complementadas con otras tierras sembradías, castañales y zonas de monte, pasto y arboledas destinadas al ganado y la obtención de una materia prima básica como la madera.
En ese cada vez más numeroso conjunto de casas y caserías hay que señalar, sin embargo, una clara diferenciación social entre ellas que se irá marcando aún más con el paso del tiempo. Por un lado destacará un pequeño grupo privilegiado de casas habitadas por su señor y familia, vecinos de Altza con derecho a participar en la elección de cargos concejiles y parroquiales, y, en el otro lado, todas las demás caserías donde viven y trabajan un inquilino y su familia, cuyos propietarios son inversores o rentistas, muchos de ellos comerciantes, que en la mayoría de los casos son vecinos de las villas del entorno, pero entre los que también encontraremos instituciones religiosas, como los conventos donostiarras de Santa Catalina o San Bartolomé. (más…) »



